Tengo miedo de mi propio miedo

La incertidumbre, ansiedad y tristeza me visitan de vez en cuando, tienen esa costumbre de visitarme cuando todo va caminando de maravilla. Parece como si tuvieran la facilidad de recordarme todo lo que temo, como si me movieran la vista hacia donde no debo mirar: compararme con los logros de los demás, sentirme menos cuando la gente que espero no me apoya, mirar cómo (con mis ideas) otros tienen más éxito y ¿yo? yo sigo detenida y con un temor que recorre todo mi cuerpo al grado de querer hacer explotar todo con la mente.

El miedo paraliza, hace que nuestra peor versión salga a relucir tarde o temprano y, lo peor de todo, es que hemos catalogado el miedo como algo negativo, cuando en realidad el miedo es bueno, quiere ser nuestro amigo: el miedo quiere ser ese aliado que desea hacerte entender que tienes que salir allá a luchar por tus sueños.

Decimos que no toleramos el miedo, que lo odiamos, nos hace sentir incómodas, pero ese es su fin: sacarte de la zona de confort para ir a cumplir tus metas.

Si toleras el miedo, pero tú dices que no, yo digo que no. Pero no me ha pasado nada por tener miedo.

El miedo son limitaciones, es todo. Las limitaciones son creencias que nos enseñaron o adoptamos desde chicos para poder “forjar” nuestra forma de ser ante la sociedad: “Está mal dar lástima, sé fuerte, enfrenta esto tú sola”. Pero si como no te va a dar miedo enfrentar las cosas sola, es evidente que lo vas a tener. La limitación a vencer es que sepas pedir ayuda y dejar de pensar que los demás te van a ver débil.

¿Te fijas que sí quiere ayudarte a salir de tu zona de confort? Pero como nos molesta mucho que nos digan que estamos mal, que podemos esforzanos más, que nos alejemos de donde estamos, tomamos al miedo como enemigo y dejamos que se convierta en algo malo: lo transformamos en ansiedad porque no sabemos si hacerle caso o seguir en donde estamos.

Una de mis MÁS grandes limitaciones es que espero mucho de la gente, lamentablemente creo mucho en que si ayudo a los demás y, después, rompo la limitante de pedir ayuda, estos me van a ayudar cómo yo lo hice antes. No es verdad, muy poca gente me ayuda y muy poca gente se acerca a dar todo para ayudar a los demás.

Otra de mis limitantes es que no me gustan las injusticias y me enfado cuando las veo, saco lo peor de mi y me deprimo. Debo de entender que eso yo no lo controlo y, en vez de paralizarme en depresión, tengo que seguir adelante y romper mis creencias, esas creencias que me hacen querer abandonar mis sueños.

Para saber cómo controlar el miedo y convertirlo en un motor de energía, primero tienes que saber cuáles son tus limitantes.

Piensa en todo eso que ahorita te tiene frustrada, de malas o triste. Una vez anotadas, reflexiona qué es lo que tienes que dejar de hacer para controlar el miedo y no alimentarlo de negatividad. Cuando el miedo negativo te invada de nuevo, piensa bien en esto que reflexionaste y evita la actitud que estabas tomando.

Bien dicen: “No puedes abrir puertas, con métodos viejos”. Si vez que tus actitudes pasadas no te estaban llevando a dónde querías, entonces rompe esa limitación e intenta nuevas formas.

 

Related Posts

1 Comment

  • Reply
    Venus
    marzo 27, 2017 at 10:46 pm

    Es justo lo que siento, espero encontrar la manera de ir saliendo de ese estado.

  • Leave a Reply