#Queridodiario ¿Y tú cuántos planes has hecho?

Entre hombres. Ése es el mundo que por personalidad, decisión y circunstancia me ha tocado vivir. Mi mejor amigo de la infancia era hombre y los que siguieron, también. Mis pasiones han estado ausentes de una mayoría de niñas. Mientras todas iban al ballet en los cursos de verano, yo preferí la computadora, ejemplos tengo para aventar arriba.

No es fortuito. Tengo una madre que también ha sido así. Se hizo bióloga y sólo tuvo 2 compañeras más en la carrera. Fue de las que todavía les tocó eso de que las mujeres no estudian, por una sociedad ciega, pero no por mi abuela y su abuela. Ellas que no lo hicieron, sabían que eso era un prejuicio sobre la capacidad de las mujeres más que una elección personal de las mujeres.

Y, aún con eso y sus historias valientes, a ninguna le escuché decirme que me merecía las cosas por ser mujer. Así crecí y así me despejé de los clásicos estereotipos con los que crecemos en esta sociedad dominada por el machismo.

Por eso no tengo miedo de ser lo que soy, por eso quizá tampoco me siento en una rivalidad continúa con mis amigos, conocidos y colegas. Porque no entiendo mucho de conceptos técnicos del feminismo, sólo comprendo que me desenvuelvo que siento que me permito ser.

Pero ayer, justo antes de escribir este texto que no sabía ni por dónde empezar, un colega urbanista me humilló en un chat público apelando implícitamente a mi juventud, a mi capacidad y a mi falta de antigüedad (porque experiencia tengo) con esa pregunta: “¿y tú cuántos planes has hecho?”

No me hubiera sentido ofendida de no ser porque me quedé pensando que es de machos medir quién la tiene más grande, ¡pero si yo no tengo pene! -pensé-.

Y pasaron por mi cabeza muchas respuestas, pero me decidí por un “no voy a caer en tu arrogancia”.

Esa noche, conversando con mi esposo -sí, esa es para otra columna ¿soy mala feminista por estar casada y usar el apellido de mi esposo?-, le pregunté que si no estaba exagerando por mi reacción de sentirme agredida. Él me dijo que no que, de hecho, son esas pequeñas agresiones las que debemos detener en los hombres porque, efectivamente, esto no es una competencia y menos con un mundo que en el presente y en el futuro debe respetar la capacidad de las mujeres. Sobre todo si no ignoras que eso es verdad.

Me fui a dormir con un sabor agridulce. Hace mucho que no me detenía a pensar en cómo nos enfrentamos en poco o en mucho, así sea porque decidimos estar en ese mundo donde la mayoría son hombres o porque nos ha tocado así, a que duden de nosotras… Que por si éramos jóvenes, adultas, guapas, inteligentes, gordas, flacas, ricas, pobres, pero que duden.Esta mañana decidí hablar valientemente y mi determinación en que podemos debatir todas las ideas y argumentos que eso no depende de nuestro género, pero lo que no debemos dejar es que nos hagan dudar de lo que somos. Eso es la mayor valentía de ser mujer. Defender lo que somos, seamos lo que seamos.

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2 Comments

  • Reply
    Annia
    junio 9, 2017 at 10:38 pm

    “Defender lo que somos” como mujeres es complicado en un mundo no sólo de hombres sino de aún muchas mujeres machistas. Pero en efecto, nada debe limitarnos a ser libremente.
    Te felicito por tu valentía y para muchas mujeres sí es todo un tema eso de llevar el apellido del esposo, pero yo creo que en un mundo tan lleno de injusticias en donde todavía tenemos tanto por resolver, ése no debería ser un problema para nadie 😉

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    Agueda Gon
    junio 10, 2017 at 12:39 am

    Me encantó, es cierto que habemos muchas que no nos forjamos un camino profesional pensando lo que merecemos por ser mujeres o si es ambiente de hombres o mujeres, sino simplemente siguiendo nuestras pasiones e intereses. Y en cualquier ámbito, las únicas que no debemos permitir que nos hagan dudar somos nosotras mismas, como bien dices. Y también debemos de invitar a nuestros esposos, hermanos y papas que piensan como nosotras que sean valientes y empiecen con su círculo a pernear conciencias 😘🌟

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