FIESTAS LABORALES

Porque todas hemos estado en una fiesta del trabajo y, es importante saber, que no lo podemos tomar a la ligera y comportarnos como en cualquier otra fiesta o reunión.

La mayoría odia estas fiestas, se sienten comprometidos en ir, son situaciones tensas, no saben que ponerse o de qué hablar. Muchas veces estas reuniones se caracterizan por ser momentos donde se desatan chismes, rencores o incluso, inician o terminan relaciones amorosas entre los compañeros.

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Cuando en realidad puedes hacer muy buenos contactos que te ayuden a crecer en tu carrera.

Lo ideal es:

• No caer en chismes, si estás en una conversación no muy cómoda, puedes retirarte y mejor no participar en ello.
• Ir vestida adecuadamente, no te maquilles demasiado ni uses escotes muy llamativos. No porque no luzcas hermosa, pero sabemos que se podría mal interpretarse.
• Trata de no hablar del trabajo.
• Es muy buena oportunidad de convivir con tu equipo y conocerlos mas, no sabes si en un futuro puedan ser muy buenos amigos. Varios de mis mejores amigos los he conocido en los proyectos donde he trabajado y, hemos logrado amistades sinceras y duraderas.
• No excedas en el consumo del alcohol, a veces como chicas corremos cierto peligro, no sabes qué tan vulnerable podemos estar. Sobre todo si no conoces a las personas o como se comporten bajo las influencias del alcohol.

Te contaré una experiencia que tuve en una fiesta laboral, es un ejemplo de lo que NO debes hacer.

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En una ocasión me tocó acompañar a una amiga a una fiesta de disfraces organizada por su empresa. En esta empresa los líderes son adultos jóvenes, que de repente por querer agradar y lograr mejor sinergia de equipo, olvidan sus cargos y comenten errores que no son políticamente correctos.

Mi amiga y sus compañeros en ocasiones anteriores ya me habían comentado que uno de los jefes era criticado por la rudeza al solicitar el trabajo y de algunas exigencias a la forma de trabajar, esto solía poner incómodos a muchos, a tal grado de ignorarlo. Pero en las fiestas, era a quien todos buscaban para que invitara la siguiente ronda, ya cuando la noche estaba avanzada.

Esa fiesta en particular estaba muy divertida, cada quien explicando sus disfraces creativos. El más ovacionado fue el del este jefe en particular, un hombre que no pasa de los 36 años. Todo se vino abajo cuando los juegos y los shots no fueron controlados y, este término al grado de no poder ni ponerse de pie. La peor parte es que todo mundo se deslindó y no quiso hacerse cargo de llevar al pobre hombre a casa. Me sentí avergonzada por él, no me hubiera gustado estar en sus zapatos.

Ese día este “líder” perdió algo más valioso que solo la credibilidad y el respeto del equipo.

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Debemos entender que el alcohol no está peleado con las fiestas laborales, ni el que disfrutes un buen rato con tus compañeros fuera de la oficina. Sin embargo, hay que saber comportarse y ser moderado, tu credibilidad como profesionista, tu seguridad y tu puesto de trabajo están en juego.

Un verdadero líder, disfruta la fiesta, convive con su equipo sin dejarse manipular por otros o “dejarse llevar” por el momento, se conoce así mismo y, puede manejar cualquier situación de la mejor manera posible, inspira respeto y verdadera admiración.

Así que no olvides, que el desarrollo de la fiesta puedes impresionar al hablar de otros temas y de tu manera profesional de comportarte al margen de cualquier situación. Sin ponerte en ridículo o a los demás.

Las fiestas laborales pueden llegar a ser muy divertidas y productivas, no temas a mostrar quien eres .

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