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El arte de la gratitud

abril 3, 2020

Recientemente leí sobre un reto muy peculiar: Pasar 24 horas sin quejarse.
¡Vaya! Por fin un reto que no involucra correr un maratón, comer picante o responder preguntas incomodas. Únicamente se trata de no quejarse durante un solo día. ¿Dónde
está lo difícil? ¡Es pan comido! pensé, pero aunque suena muy fácil, te aseguro que no lo es.


Quiero que hagas memoria: ¿Cuál fue la última cosa o situación por la cual te
quejaste o sentiste molestia? ¿Cuándo ocurrió?
Nos quejamos del clima, del tráfico, de nuestra ropa, de tener que madrugar,
trabajar, hacer tareas o ejercicio. Nos quejamos de lo que comemos, del dinero, de nuestro cuerpo, cara o cabello.

Tenemos quejas sobre nuestra familia, pareja, compañeros, amigos, maestros, jefes, vecinos, conocidos y hasta de nosotros mismos.


Si queremos estar solos o acompañados, si tenemos exceso de actividades o no
tenemos nada que hacer y nos aburrimos, si queremos ir o no ir, si una tarea es muy simple o muy difícil.
Nos quejamos a nivel interno, con los demás y hasta en el mundo virtual.
Siempre estamos inconformes con algo ¡aunque a veces ni siquiera exista un
problema!

¿Cuál es el verdadero problema?
NOS QUEJAMOS MUCHO Y AGRADECEMOS POCO.


Dar las gracias no siempre tiene que ver con amabilidad, educación o
creencias religiosas. El agradecimiento es todo un arte y lo deberíamos llevar
a la práctica todos los días.
Involucra un cambio de chip mental, observar la vida desde una óptica
distinta, prestar atención a los detalles y hacer un importante trabajo de
reflexión y consciencia.


En lugar de quejarte por lo cansado que es tu trabajo, lo lejos que está, las horas
laborales o el sueldo que ganas; da las gracias por la fortuna de tenerlo y no estarlo buscando.

Eres afortunado al tener un empleo que te permite comer, tener un lugar
donde dormir, apoyar con los gastos familiares, sacar adelante a alguien o darte las herramientas para seguir creciendo profesionalmente.
En lugar de quejarte de tu cuerpo o tu apariencia al verte en el espejo y en seguida decirte un montón de cosas negativas; agradece que puedes verte a ti y a los demás, que nada te duele y que tienes un cuerpo sano y fuerte.
En lugar de quejarte de cómo es el lugar en el que pasas tu día a día; agradece que no son las paredes de un hospital o las rejas de una prisión.



Agradecer no significa conformarse con todo. Agradecer es ser consciente de
tu presente y de lo afortunado que eres por ser quien eres, de lo que tienes, de
la gente que te rodea y de tu lugar en el mundo.
Todo esto no está peleado con la posibilidad de crecer, cambiar o mejorar.
Agradece mientras continúas creando una mejor versión de ti, construyendo la vida que quieres y luchando por tus sueños y metas.

¿Por qué no practicamos el agradecimiento todos los
días?

By: Karen Mendoza 💫🙌🙋‍♀️

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