El amor propio en la niñez

“… y entonces la princesa se casó con el valiente príncipe y vivieron felices por siempre. Fin”

¿Quién no recuerda que desde niñas nuestras mamás o la industria infantil nos han contado este tipo de cuentos? Sí, a pesar de que muchas veces las princesas, que en ocasiones eran plebeyas, se la pasaban toda la historia sufriendo, al final terminaban siendo felices al encontrar al tan soñado príncipe azul que las rescataba y se casaba con ellas.

Desde hace unos años este concepto cambió —gracias por eso— y las protagonistas dejaron de ser las princesas que necesitaban la ayuda de un hombre para salir adelante. Dejando de lado el feminismo y la lucha por la igualdad de roles, es verdad que la mayoría de las mujeres crecimos con la idea de que teníamos que prepararnos para atender un hogar y ser el apoyo —muchas veces no reconocido— de la pareja, y las historias que nos contaban alentaban esto.

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¿Recuerdas películas como Maléfica, Valiente, Mulán o Pocahontas? La historia fue completamente diferente a la tradicional; sin embargo, fue benéfica en el sentido de que les dieron otro valor a las representantes de estas cintas. Maléfica pasó de ser villana malvada para convertirse en una mujer poderosa, que también se enamoró, se equivocó, tomó decisiones malas y al final enmendó su error ¿y qué decir del amor verdadero de la película? Es un punto extra que la moraleja y cierre de la trama haya sido el amor de “una madre” por su hija.

Esto me llevó a reflexionar muchas cosas, a mí como mamá de dos hijas —una adolescente y una niña de primaria— me hubiera gustado aprender, que me dijeran o aconsejaran sobre el amor propio. Por ello si tienes hijas, sobrinas, eres maestra o, simplemente puedes aportar un granito de arena a aquellas pequeñitas que están en plena formación, te dejo tres consejitos que aplican para ellas y también para ti en caso de que se te olvide.

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1.- Yo, primero yo y al último yo
Aplica en todos los casos, desde que nacemos deberían inculcarnos que el hecho de ser mujer no significa “estar detrás de” o “al lado de”, sino ser independientes, capaces y pensar primero en nosotras, pues eso es garantía de éxito, ya que cuando te comprendes, quieres y te escuchas, puedes hacerlo con los demás, pero debes empezar contigo.

2.- Mente y cuerpo felices
Hacer lo que nos gusta, sentir y expresar nuestras emociones, realizar una actividad física, estudiar lo que queramos e incorporarnos en actividades que nos apasionen nos hace ser mujeres más felices y nos ayuda a empoderar a otras personas.

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3.- Aprende a decir “no”
Este es el punto más difícil, pues desde niñas hemos aprendido que NO es una palabra negativa y la utilizábamos en frases cómo: “No puedes hacer esto”, “No le digas que no a tus mayores”, “No hables”, “No preguntes” y ¿qué pasó? simplemente nos acostumbramos a utilizar esa palabra en argumentos que no nos convienen, siendo que NO es una palabra muy poderosa: NO quiero, NO tolero, NO me gusta, así de fácil es poner límites con cosas o situaciones que no nos agradan, que nos ayudan a defendernos o marcar un alto y cuando nos digan “No puedes” ahí sí se tiene que convertir en un SÍ, porque primero nosotras ¿lo recuerdas?

Me gustaría darte más ejemplos y puntos en este escrito, pero considero que estos son los más importantes. Yo a mis hijas se los digo continuamente, a veces invento historias en donde las moralejas tocan estos puntos de amor propio y, donde recalco que la protagonista es la dueña de su vida, que tiene sus valores, ideas e ideales bien planteadas y que puede ser autosuficiente para salir adelante.

Espero que esto te sirva tanto a ti, como a las pequeñas que tienes a tu alrededor, recuerda que como adultas tenemos la tarea de forjar a mujeres inteligentes y comprometidas con ellas mismas.

¡Gracias por leer, te mando besitos de algodón de azúcar!

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