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Decidí no tener hijos, y no soy un monstruo por ello

marzo 28, 2020

Cuando era pequeña, temía a los monstruos que había debajo de mi cama.

Gritaba y lloraba cuando alguien apagaba la luz en su totalidad. Mis padres, con el objetivo de que
durmiera sola, me compraron una pequeña lámpara de osito, la cual mantenía encendida
toda la noche.

Ese objeto era mi mayor consuelo en aquellos días en los que mi mayor
preocupación era no ser devorada por los fantasmas de mi imaginación.
Conforme fui creciendo, me di cuenta de una cruel realidad que no tenía presente cuando era niña: los verdaderos monstruos eran las personas malas que querían hacerme
daño a mi o a mi familia.


Cuando entré a la universidad, sufrí una crisis existencial en la cual me pregunté realmente qué era lo que quería de mi vida. Fue un proceso pesado y lleno de dudas, pero
me hizo darme cuenta que no quería tener hijos.

Tomar la desicion no fué nada fácil; mis amigas me juzgaron, mi familia no lo comprendió y al ver sus lágrimas me sentí como un monstruo. Pero, al final, yo tenia la decisión tomada.

¿Quieres conocer mis razones? ¡Ahí van!:
1. Me ha costado mucho esfuerzo y tiempo obtener mi título universitario, por lo cual me gustaría aprovecharlo. Sé que muchos piensan que es fácil equilibrar la vida familiar y la vida laboral, pero me he dado cuenta que no lo es.

Mi mamá que siempre estuvo al pendiente de nosotras, por ello nunca pudo subir de puesto en su trabajo,
con la excusa de que no quería gastar tiempo que podría ocupar con nosotras; a su vez, mi tía que se la pasaba trabajando, jamás estuvo mucho tiempo con mis primos. Ellos crecieron al cuidado de una niñera.

Siendo sincera, ninguna de las dos opciones me parece tentadora.

Sí tuviese hijos, me gustaría dedicarles mi vida entera, ya que sé que los amaría con locura, pero por ahora no hay tiempo, ni dinero suficiente.


2. Tengo grandes ambiciones en la cuestión del conocimiento, por lo cual estoy decidida a hacer otra carrera universitaria, una maestría y, en un futuro, un doctorado, lo cual
sería muy complicado (por no decir imposible) si llego a tener hijos.


3. Quiero viajar y perderme por los lugares que visito días o semanas.

Me gusta escapar unos momentos de mi vida cotidiana, para llenarla de aventuras. Con un hijo sería complicado, pues también se trata de que ellos la pasen bien. Y no, no estoy dispuesta a cambiar mis viajes de locura (aventarme de un paracaídas, los rapidos, buceo, etc), por un
parque de atracciones para niños.


4. Las tareas domésticas (aunque sé que tengo que hacerlas) no van conmigo.

No quiero sentir la obligación de tener que cocinar cosas específicas para un bebé cuando puedo preparar algo sencillo (y que no me haga daño) para mí. Quiero invertir mi tiempo y dinero en mi, en comida que me guste, cosas que me gusten y tipo de vida acorde a mis sueños.


5. Me va bien la soledad. Aún no he tenido la oportunidad de vivir sola, pero uno de mis sueños es tener un lugar sólo para mí: con mis reglas y con mis caprichos. Tener tiempo para mi, para mis hobbies, para mi vida personal es una de mis necesidades básicas de vida.


6. Las experiencias de las personas que conozco, me hacen saber que no todo es
color de rosa.

Adiós noches tranquilas de sueños, adios a comprar cosas que te gustan y
no necesitas (todo el dinero se van en los hijos), adios a poder tener tiempo para ti: leer un libro, hacer yoga, tomar siestas (y a eso agrégale un trabajo de tiempo completo).


Desgraciadamente y a pesar de mis razones para no tener hijos, esa decisión me convirtió en un monstruo ante los ojos de mi madre, de mi padre, de mis hermanos.

¿Yo? ¿Un monstruo? ¿Como los que había debajo de mi cama?

Sí, incluso me llaman egoísta por no traer a nadie nuevo a este mundo,
porque es impensable que una mujer (¡En pleno siglo XXI!) no tenga descendencia; porque
está mal visto en esta sociedad machista en la que vivimos que una mujer quiera desarrollarse profesionalmente, quiera dedicar todo su tiempo a su trabajo, deseé viajar y
perderse por el mundo sin nadie que dependa de ella.


Quiero dejar algo claro llegado a este punto: no quiero tener hijos y no por ello soy un monstruo. Así como las mujeres tienen derecho decidir tener hijos, yo quiero mi derecho
legítimo de no tenerlos. De no ser criticada por mis decisiones, por mis deseos, por mis
metas en la vida. Sólo quiero ser yo y no ser considerada un monstruo por ello.

By: Anne Kayve 💜

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