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Asi me dí cuenta que mis amigos no eran mis verdaderos amigos.

abril 25, 2020

Los amigos son la familia que escogemos, y como en toda relación tenemos altas y bajas. Muchas veces las situaciones difíciles son las que en verdad te muestran quien esta contigo.

Cuando descubrimos que nuestros amigos no estan comprometidos con nosotros, frases como: “llegaran nuevas personas a tu vida y mejores”, pero no es fácil un día despertar y saber que ya no cuentas con esa persona para poder platicar tus secretos, tu confidente de alegrías y de llantos, el que te solapaba muchas cosas que hacías y te decía tus verdades.

Por ello te contaré una experiencia:

A los 20 años, yo tenía un amistad fantástica, siempre le escribía a esa amiga, juraba que era mi hermana del alma, todo lo que pasaba era increíble, aunque algunas veces yo sentía que habian problemas desde el principio; por ejemplo ella me escuchaba cuando mi corazón estaba destrozado por alguna situación personal que me pasaba, yo trataba de siempre compartirle mi sentimiento y ella terminaba con una frase de, ¡Wey ya va a pasar! y un relájate; siempre minimizando mis sentimientos.

Al principio pensaba que, pues tenía razón, después decía “quisiera ser como ella que es muy fuerte y que siempre va por la vida dándole con todo”, llegué a pensar que hablar con ella me hacia bien y me ayudaría a ser más fuerte poco a poco.

Sin embargo, mi corazón al final de cada historia que yo le contaba siempre terminaba con algún apretón.

De echo no era la única en ese tiempo que me hacía eso, resulta que mi vibración era tan baja que solo atraía personas carentes a mi vida. También tenía un amigo, que al final de contarle una historia o una opinión siempre terminaba con un “Eres muy noble… por eso te ven la cara de tontita”, o un “ya va a pasar, tú te enfrascas con todo”.

Y bueno yo tenia la creencia de que así era yo, cabe mencionar que obviamente yo para ellos si estaba, extendía los mejores consejos que tenia cuando a ellos les ocurría algo, buscaba tener siempre las palabras adecuadas para que pudiera ayudarlos, les apoyaba con lo que podía para que estuvieran bien.

Fué hasta que conocí una amistad sana que entendí que ellos no eran mis amigos.

Un buen día conocí una persona por cuestiones de trabajo; comenzamos a entablar conversación, nos empezamos a conocer y fue creciendo una linda amistad al paso de los meses entre las dos. Y ahí fué donde cambio todo.

Como es de esperarse me sucedió un hecho que me partido el corazón y corrí a ella a contarle mi vivencia; simplemente al finalizar mi diálogo con ella estaba esperando la gran frase de dolor, como habría pasado con mis demás “amigos”, pero ella solo se quedo callada y me dijo: ¿Qué quieres que hagamos? ¿Como te puedo ayudar? ¿Qué te hace sentir mejor en estos momentos?

Y ¿saben? yo estaba impactada de esa respuesta, le dije: pero dime que estoy mal, soy una tonta verdad, sabía que esto pasaría; (¿vieron como respondí yo solita automáticamente?).

La duda me invadió y le cuestione porque no me decía algo así, a lo que solo respondió: “yo no tengo porque decirte eso, creo firmemente que cada quien es responsable de lo que hace, soy tu amiga y tú estas en un momento en que quieres que se te escuche y yo estoy aquí, te doy mi consejo, pero rescatando algo que te ayude al menos para tranquilizarte y desahogarte por ahora; lo demás con el tiempo lo iras entendiendo”.

No saben quede pasmada y me solté a llorar.

Después de ello, entendí que esos “amigos” no eran mis verdaderos amigos y elegí ya no ser un libro abierto.

Esos amigos que me decían “tontita”, qud menospreciaban mis sentimientos e ignoraban mi ayuda, dejaron de tener un lugar en mi corazón; no les juzgo, pero comencé a fijarme bien con quien compartía mi vida.

Entendí que merezco lo que doy y que no debo aceptar que me traten mal, entendí que si llegan mejores personas, siempre que uno sea mejor también y que gracias a ello, podria entablar relaciones más sanas.

Duele, si porque es algo cotidiano, algo que tienes en tu vida, pero en verdad vale la pena a veces detenerse y ver a quien le compartimos nuestra vida, nuestros secretos, nuestra intimidad. Porque no todas las personas les dan la misma importancia a nuestras cosas. Y así supe que mis amigos no eran mis amigos simplemente unos conocidos

By: Anahi Guevara 💜🙋‍♀️💫

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