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El día en que dejé de quererte

marzo 10, 2020

Despierto, por fin, sin lágrimas en los ojos. Ha tenido que pasar mucho tiempo para llegar a este punto, pero lo he logrado. Aún no estoy totalmente curada, ni he olvidado todo lo que pasó; pero estoy segura que he dado un paso importante: ha llegado el día en que te he dejado de querer.

¿Cuántas lágrimas derramé por ti, por tu lastimosa partida? Si hubiese querido contarlas, me hubiera resultado imposible, ya que lloraba a cada momento en los primeros días.

Mis amigos me consolaban en la escuela, es cierto, pero en casa el martirio era el doble porque tenía que fingir que todo estaba bien ante mis padres. Así que llegaba con mi gran sonrisa falsa y platicaba con ellos como si nada. Cuando sabía que no podía seguir conteniendo mis sentimientos, me excusaba con decirles que la carga en la escuela era demasiada y que tenía que proceder a hacer mis deberes. Nunca cuestionaron nada, pero estoy segura de que más de una vez mi madre escuchó mis sollozos a través de mi habitación cerrada.

Mi mamá también te agarró mucho cariño, ¿sabes? No dejaba de preguntar por ti, hasta que le dejé claro que te habías ido para siempre, que me habías dejado de querer. Ella, al igual que yo, no entendía por qué te habías marchado. Sin embargo, un día habló conmigo y me dejó claro que me debería preocupar por mí misma y no debería dejarme caer tan feo por un chico. No lo dije, pero para mí eras más que un simple chico que había roto mi corazón: eras mi adoración, el centro de mi universo. Tarde entendí que fue un error haberte dado tanto de mí, nunca debí dejarme olvidada por ti.

Los días pasaron y la esperanza de que volvieras se fue esfumando. Lloré y lloré tu pérdida y, con mucho esfuerzo, dejé de aferrarme a tu recuerdo. Todas las cosas que me regalaste las metí en una caja y las escondí de mi vista. Empecé a adornar mi cuarto como siempre quise, con fotos mías y de nadie más. Un día, en otra crisis que tuve, me bastó mirarme en esas fotografías con una gran sonrisa para entender que tenía que pensar en mí y que tenía que luchar por verme así siempre.

Luchar con el amor que te tenía y con los recuerdos hermosos que viví a tu lado no fue fácil. Varias veces sentía que cuando daba un paso hacia adelante, daba automáticamente otros dos hacia atrás. Los libros, la música y mis amigos fueron mi mejor medicina.

Y entonces, el sol de nuevo empezó a iluminar mis esperanzas, deseos y anhelos: hoy es el día en que he logrado dejar de quererte; es el momento en que he descubierto que hay otra persona que merece más amor que
tú: yo.

By: Anne Kayve 🌟🌟💜

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